M Clan – Titanes en el Víctor Villegas

Posted on 2 enero, 2012

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Conviene empezar esta crónica con una afirmación rotunda pero necesaria para entender todo lo que rodea cada una de las palabras que se van a presentar educadamente a continuación. M Clan tienen el mejor directo de rock clásico, sin artificios ni aspiraciones de inventar nada, de nuestro país. Y no se trata de una declaración movida por el sentimiento ‘de casa’, estos señores, y el que firma esta crónica, podrían ser de Murcia, Burgos o Valdepeñas. No importa. La contundencia, el buen hacer y el espectáculo musical que atesora todos y cada uno de sus conciertos sirve para convencer al más escéptico, reconvertir a los listillos de ‘antes eran mejores’ y para dejar extasiados a los admiradores que aplauden los pasos que Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez han dado hasta llegar al lugar en el que se encuentran. El Auditorio Víctor Villegas de Murcia volvía a convertirse, como ya ocurrió hace unos meses, en el lugar idóneo para, en esta ocasión, despedir la gira de ‘Para no ver el final’, el último y excelso trabajo de la banda, que continuaba la racha positiva iniciada con su obra maestra, ‘Memorias de un espantapájaros’.

Todo dispuesto y preparado para la avalancha de rock que se venía encima, y con puntualidad británica, Tarque, Ruipérez y los suyos salieron al escenario ante un público que, con sus vítores, puso contra las cuerdas el nivel de ruido aceptado para uno de esos lugares que uno disfruta más cuando pasan de rincón de intimidad a explosión de guitarras y coros hooligan. Respetando el orden en el que aparecen en el disco, ‘Calle sin luz’, ‘Para no ver el final’ y ‘Basta de blues’, abrieron la velada pisando el acelerador, sin dar descanso, ni intentarlo. La calma y el soul de ‘Roto por dentro’, una de sus mejores baladas, la otra gran especialidad de los murcianos, sirvió como paréntesis para el viaje  al pasado de ‘Perdido en la ciudad’, donde el frenesí y los guitarrazos se fundieron en uno solo, momento de clímax para todos aquellos, y perdonad la osadía, que no han superado de manera positiva la evolución del sonido de M Clan.  Tras la tormenta, ya se sabe, llega la calma. ‘Me voy a dejar llevar’, con guiño a ‘Mil cigarrillos’ incluido e ‘Inmigrante’, canción que, en disco, abruma y en directo hipnotiza reconvertida en entierro de New Orleans, ofrecieron una de las pocas oportunidades para que el respetable pudiéramos sentarnos en nuestros asientos.  Algo que se convierte en misión imposible cuando la distorsión, los solos eléctricos y la batería atronadora de ‘Las calles están ardiendo’ hacen acto de presencia. Diez minutos de brutal rock and roll, trepidante y robusto, que dieron paso  al desgarro de ‘Se hizo de noche cuando te conocí’, un “blues menor”, según Tarque, un clásico para los demás. El pop/rock de ‘Ahora!’ disminuyó la intensidad de sus predecesoras y sirvió como antesala de uno de los grandes momentos de la noche, protagonizados, cómo no, por ‘Maggie despierta’, versión del clásico de Rod Stewart, que concluyó con Tarque paseando entre el patio de butacas, micrófono en mano, en una fiesta entusiasmada e inolvidable.  Para terminar el primer acto, ‘Carrusel’, la aclamada ‘Llamando a tierra’ y ese himno llamado ‘Hasta la vista rock and roll’, el mejor tema de su disco más infravalorado, ‘Sopa fría’.


Aun con el miedo a parecer un panfleto de reivindicación para una banda que no lo necesita, vuelvo a acordarme de aquellos que aseguran que lo mejor, la esencia de M Clan, se ha ido diluyendo con el paso de los años. A todos ellos, si pudiera, les mandaría en cualquier soporte audiovisual el tridente de bises que puso el broche de oro a una noche de matrícula. La gran balada de M Clan, ‘Miedo’, sonó como lo que es, una joya que, paseando entre la fina línea que separa el romanticismo desmedido con la cursilería más facilona, termina triunfando entre corazones blandos, sí, pero también de hierro, fundido ante la melodía y el texto confesional de una canción que, en directo, suma más puntos a sus virtudes. Sin embargo, como ocurre en las mejores noches, siempre hay un momento de clímax, especialmente poderoso cuando se echa la vista atrás, y ese fue ‘Pasos de equilibrista’. La canción que abría el mejor trabajo de M Clan, se convierte en homenaje, montaña rusa de tributos al rock and roll. Mezclada con ‘Baba O’Riley’ de los Who y el ‘Hallelujah’ de Cohen, las huellas del tipo que tiembla sobre la pista se coronaron como el momento más memorable de todo el concierto. Después, y con un Auditorio en éxtasis, ‘Quédate a dormir’, uno de sus grandes éxitos, cerraba un nuevo concierto triunfal.

Porque la banda se encuentra anclada en su mejor momento. Cuentan con demasiadas virtudes que se convierten en argumentos irrefutables. En Carlos Tarque no solo tienen a la mejor voz que ha dado el rock en este país, casi nada, sino a un showman arrebatador, capaz de levantar a un Auditorio con un rugido en el momento exacto. En Ricardo Ruipérez tienen a un guitarrista modélico, con presencia y carisma en el escenario, siempre atento para el guitarrazo exacto. Ellos, arropados por una banda por la que se pelearían tanto los rockers como cualquier estrella de soul y con la ayuda del trío de metales No Reply, el añadido perfecto para elevar de sobresaliente a matrícula de honor sus directos, han conseguido, con confianza y canciones, demostrar que lo clásico sigue funcionando a la perfección. La noche en el Auditorio Víctor Villegas puso punto y final a una gira pero inició una certeza.  M Clan son unos titanes.

Alberto Frutos

 Fotos: Carlos Martínez

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Posted in: Conciertos