De Nauters – Despierta

Posted on 12 diciembre, 2011

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Si miramos alrededor, algo que a estas alturas no estoy seguro de valorar como acierto o temeridad, el panorama parece no apto para ilusiones. Crisis, de todo tipo y color, se confunden con un día a día protagonizado, en mayor parte, por las penas, penitas, penas. Por eso, y entre otro alto número de virtudes que iremos desgranando a lo largo de esta crítica, este estreno tan valiente y prometedor de la banda murciana De Nauters que es ‘Despierta’. Un título que funciona, además, como declaración de intenciones, una orden que, por lo honesto de su contenido, termina convirtiéndose en una sugerencia apetecible incluso cuando el ánimo para sacar el cuerpo de la cama brilla por su ausencia. Un conjunto de temas brillantes, que consiguen algo tan complicado como nacer con un sonido propio, respetando el clasicismo que aporta una grabación que ha prescindido de edición o mastering. Las mejores tomas de trece canciones que se escuchan y, sobre todo, se respiran.

Alberto Belando, Alex Jimenez, Freddy Cantos, Queque Belando y J.L. Manzanero apuestan por un sonido natural y directo, que engrandece, paradójicamente desde su sencillez, canciones tan delicadas como ‘Mirada exterior’, ‘Sensibilidad’ o ‘Tener no es ser’. Sorprende la ironía contagiosa de ‘2010’, mientras que el funky de ‘El tren del progeso’ se descubre como inesperada influencia en un disco que alcanza su mejor momento con ‘No puedo volar’, una caja de música donde se juntan la psicodelia con el rock de atmósfera cirquense a través de una melodía hipnótica. Por su parte, las guitarras deudoras de George Harrison que protagonizan ‘Tiempo revuelto’ y ‘Libre’, con su pop saltarín, suman más puntos a un disco a tener en cuenta, el disparo de salida de un grupo que tiene su mejor baza en la naturalidad que desprenden sus canciones, alejadas de artificios pero no de detalles que hagan de cada una de ellas un pequeño descubrimiento.

La maravilla acústica de ‘Tuca 1997’, en ambas versiones, una de ellas con la inestimable ayuda de Paco Roman (Neuman), cierra un disco repleto de amabilidad y sentimientos, esfuerzos y sensibilidad, trabajo y paz. En estos tiempos tan complicados, y evitando caer en el pesimismo o el tópico más generalizado, es una alegría saber que todavía queda gente con ilusión y ganas de nacer, crear, escribir, componer, saltar al terreno de juego cuando el partido está más cuesta arriba. De Nauters piden que despertemos, que abramos los ojos a un nuevo día que, quién sabe, quizás nos traiga tantos buenos momentos, tantas sensaciones, como lo hace su debut.

Alberto Frutos

 

De Nauters –  ‘Tuca 1997’

 

 

 

 

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