Fito Páez – Canciones para Aliens

Posted on 30 noviembre, 2011

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Conviene situar al lector más despistado ante el tamaño real del artista cuyo último y arriesgado trabajo vamos a analizar y, para no perder demasiado tiempo, digamos que Fito Páez merece todos los elogios y etiquetas que se puedan ocurrir arbitrariamente en la mente de un admirador o, simplemente, amante de la música. No es necesario, de hecho sería injusto, caer en el error de atribuirle honores tan extremos como ese que señala su carrera como la base del pop/rock en español actual o como genio absoluto sin un solo error en su discografía. Es cierto que Páez es uno de los padres del rock argentino o, lo que es lo mismo, de la mayoría de música en castellano de los últimos 40 años, pero Charly García o Spinetta, también. Es cierto que Páez tiene alguna equivocación a lo largo de sus 22 trabajos discográficos, pero ¿quién no? Aquí lo realmente importante sería señalar los elementos básicos para entender la importancia de la obra de este rosarino que se podrían enumerar en discos imprescindibles y canciones que son auténticos clásicos contemporáneos, sí, pero que adquieren una mayor relevancia cuando al triunfo comercial se añade una honestidad y libertad creativa arrolladora. Fito Páez es el tipo que firmó ‘Un vestido y un amor’, ‘Mariposa Tecknicolor’ o ’11 y 6’, pero también el autor de ‘La casa desaparecida’, ‘Los restos de nuestro amor’ o ‘Cae la noche en Okinawa’, canciones igual de brillantes pero más esquivas a la hora de caer en las, siempre discutidas, recopilaciones de grandes éxitos. En definitiva, estamos ante un compositor obligatorio, influyente, clave para entender el pasado, presente y, seguro, futuro de la música en castellano.

Páez podría haberse quedado dormido en los laureles que deja el amor después del amor y su paseo por el Circo Beat pero, y aquí reside un nuevo punto de admiración, a raíz de aquellas experiencias llegó la etapa más arriesgada del argentino con trabajos densos y, a la postre, excelentes como ‘Abre’, regresos a la esencia pura con el sobresaliente ‘Naturaleza Sangre’ o monumentos al pop/rock que dieron forma ‘El mundo cabe en una canción’ y ‘Confía’. Incluso la música clásica (‘Moda y pueblo’) y el ejercicio de desnudez artística de ‘Rodolfo’ forman los dos puntos más atrevidos de una última época que alcanza su cumbre con, otro, salto al vacío en forma de falso disco de versiones, ‘Canciones para Aliens’. Y se hace urgente indicar lo de ‘falso’ porque, lo que propone Páez, con la indiscutible ayuda del productor Leo Sujatovich, es convertir en propias algunas de las canciones más emblemáticas de la historia contemporánea. Un arriesgado álbum en el que se dan la mano Queen, Chico Buarque, Charly García, Serrat o Ryuichi Sakamoto, guiados por una voz en excelente estado de forma y unos arreglos que dotan de vida propia cada una de las canciones, independientes laberintos de detalles y influencias dentro de influencias, como si de un conjunto de muñecas rusas se tratase. Acompañado por Juanse, cantante de Ratones Paranoicos, en el primer tema, un enérgico ‘Baila por ahí’, con referencia a los Beatles incluida, el rosarino triunfa con especial fuerza en las plazas que, a priori, parecían más complicadas. ‘El breve espacio en que no estás’ de, y con, Pablo Milanés, es una muestra de belleza a la altura de su autor, ‘Te recuerdo Amanda’ parece escrita por McCartney en vez de Víctor Jara, ‘Doblan campanas’ convierte al ‘Ring them bells’ de Dylan en delicada balada de despedida mientras que, ‘Fiesta’, viste a Serrat de beat sin despeinarse y, nada más y nada menos, que ‘Va Pensiero’.

Las influencias árabes aportadas al clásico de Brel, ‘Ne me quitte pás’, el rock contundente de ‘Rata de dos patas’, la elegante ‘Tango/Promesas de amor’, ‘Un beso y una flor’ y su épico romanticismo, el respeto máximo hacia García en una de sus joyas, ‘Yo no quiero volverme tan loco’, la encantadora ‘Conmigo’ y la grandeza apasionada de ‘Construcción’, la canción más poderosa del conjunto, terminan por redondear un disco completo y variado, un trayecto por canciones que han marcado el camino de multitud innumerable de artistas. Fito Páez vuelve a arriesgar y, como siempre, habrá quien encuentre ‘Canciones para Aliens’, como una intrusión en clásicos, supuestamente, intocables pero la música es juego y el rosarino, como reza su vibrante versión de ‘Somebody to love’, resistirá como siempre lo ha hecho, con coherencia, seguridad y libertad. Y, precisamente eso, es lo que los aliens, más allá de dejarse cautivar por las canciones aquí presentes, deberían aprender por encima de todo.

Alberto Frutos

Fito Páez -‘Un beso y una flor’

 

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Posted in: Discos