Stereotipos – Más vale tarde que nunca

Posted on 22 noviembre, 2011

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Hay algo especialen la música de Stereotipos. No sé si es la sencillez con la que su discurso musical se contagia al lado de los recuerdos, si son las guitarras de Julio Seijal, la batería tímida y acertada de Pablo Sotelo, las líneas sutiles de bajo marcadas por Carlos González o la voz, rabiosa y delicada dependiendo de la situación, de Manu Rodriguez. Quizás no sea cuestión de enumerar detalle por detalle sino de celebrar el todo final en el que cada una de las partes citadas se unifica para dar un resultado tan sobresaliente como el que se produce en ‘200 Buitres’.  Disco sencillo, sin alardes innecesarios, pero recorrido por esa chispa de inspiración tan complicada de conseguir que, paradójicamente, consigue que las canciones suenen tan honestas.

Dividido, intencionadamente o no, en dos partes, la primera de ella, rockera, y una segunda en la que la delicadeza de la balada se apodera del protagonismo, el último trabajo de la banda gallega reúne una serie de influencias evidentes (los Pereza de ‘Aviones’, LePunk o Quique González) pero, también, ecos de artistas como Ryan Adams o The Jayhawks. Magníficos referentes que no restan ni una pizca del sonido propio y carismático que Stereotipos imprime a todas y cada una de las canciones del disco que, al final, son las que inclinan la balanza. En este caso son buenas, muy buenas. Maravillas melódicas como la canción que da título al trabajo o ‘Servicio limitado’, junto al rock contundente de ‘Plan B’  y ‘Bailarinas’, marcan el primer tramo de este ‘200 Buitres’ que, sin embargo, alcanza su cima con sus baladas, en un quinteto final sin desperdicio alguno. Desde ‘El palacio de la luna’ hasta ‘La distancia y mi estabilidad’, ambas magníficas, uno cae rendido ante la cautivadora ‘Mi rendición’, donde la guitarra de Seijal ofrece uno de esos solos con fuerza suficiente para poner la piel de gallina, el pop beatleniano de ‘Metralla’ y la belleza de la joya del disco, ‘Me cubrí de gloria’, canción que encuentra en su sencillez todo el poder de las grandes canciones.

A veces, uno llega tarde a grupos o artistas que desearía haber escuchado antes, perderse en el laberinto que proponen sus canciones y se pregunta dónde habían estado metidos todo este tiempo. Ellos o uno mismo. Hace un año, Stereotipos, publicó un disco tan espléndido como ‘200 Buitres’. Si te lo perdiste en esa ocasión, no pierdas esta oportunidad. No engañan, son como son, suenan como suenan.  Las mejores recompensas tardan tiempo en encontrarse. Más vale tarde que nunca.

Alberto Frutos

 

Stereotipos – ‘200 Buitres’

 

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Posted in: Discos