Locura Africana en 12&Medio

Posted on 17 noviembre, 2011

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En Murcia no estamos muy acostumbrados a ir a conciertos los miércoles, y aún así la sala 12&Medio se llenó. Y no es para menos. En el cartel asomaban muñecos de trapo que anunciaban el concierto de Bigott, y a las diez y media pasadas, los zaragozanos ocupaban sus puestos sobre el escenario.

Borja Laudo y los suyos fueron recibidos con una ola de aplausos que cesó una vez comenzada la primera canción: “Prince Naseem Hamed” un comienzo fuerte al que le siguió “Vaporcito”, también de su último disco “The Orinal Soundtrack”, hay que decir que Clara, Muni y sus coros son en gran medida los causantes de que esta sea una de las mejores canciones del disco. La fiesta estallaba en el estribillo, cuando el público aplaudía al compás de la música y las primeras filas bailaban como tribus africanas igual que el propio Bigott.

Este hombre es de los más carismáticos en el panorama musical español, y lo demuestra reinterpretando cada una de sus canciones en un directo magnífico. Bigott regresó a sus discos pasados con “Pachanga” y “Afrodita Carambolo”. El folk transgresor de “Fin” y “This Is The Begining Of A Beautiful Friendship” se apoderaba del alma de todos los asistentes, que comenzaron a moverse al son de la música y cuya sonrisa se hizo completamente imborrable hasta acabar la noche.

La banda hacía un recorrido a lo largo de toda su trayectoria, no se centraba en un único disco, pasando de “She Is My Man” a “Le Petit Martien”, “Algora Campeón” o la famosa “Cannibal Dinner”. El ritmo de la noche aumentaba progresivamente, así como la fuerza con la que sonaban las canciones. La electrónica y la distorsión se apoderaban de las melodías africanas que nos ofrecía Bigott.

El ukelele de Pedro Perles se acoplaba a la perfección a cada uno de los temas en los que se incorporaba. En más de una ocasión parecía como si nos hubiéramos teletransportado desde la sala 12&Medio hasta la playa más paradisíaca jamás vista, y ahí estuviéramos montando una fiesta con faldas hawaianas y antorchas en el suelo.

Una deliciosa locura, es lo que se formó en este concierto en el que no esperéis que os diga lo simpáticos que fueron y los chistes que contaron al público, porque en ningún momento se dirigieron hacia nosotros. No saludaron ni se despidieron. Tocaron sin más. Y es por eso que tiene aún más mérito el que hubiera tanta conexión entre los de encima del escenario con el resto. Una conexión fantasmagórica que nos unía a todos en un baile de lo más bizarro y simpático a la vez.

A Borja Laudo y a Clara Carnicer se les notaba contentos, sonreían constantemente y no tenían prejuicios a la hora de bailar o cerrar los ojos en estado de trance. Quizás se echó un poco de menos cierta alusión al público y que éste formara parte del espectáculo, pero siendo sinceros, Bigott llenaba la sala y no le hacía falta nada más.

La noche continuó con “God Is Gay”, “Cool Single Wedding”,y “Oh Clarín” momento en el que Borja Laudo se quedó acompañado de Muni Camón y donde se comió al público con una voz que todos nos preguntamos de dónde puede salir. Cuando sonó “New York S’Eveille” la locura se apoderó de la sala, y es que los coros que la teclista Manu nos regaló fueron impresionantes. La distorsión y las luces hicieron un atrezzo perfecto. Un escenario construido maravillosamente, y un ambiente aún mejor.

El concierto terminó con “Dead Mum”, de la que se hizo una versión extendida y más electrónica que la original y con “Bar Bacharach”, mucho más relajada que las anteriores. Una vez que el show finalizó, se marcharon entre aplausos, pero se marcharon sin más. Y todos nos mirábamos con una pregunta que nos acechaba a todos “¿esto ha sido real?”. Un espectáculo como hacía tiempo que no veíamos, un directo que pone los pelos de punta y un equilibrio de instrumentos del que muchos deberían aprender.


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Posted in: Conciertos