Tom Waits – Tócala otra vez, Tom

Posted on 9 noviembre, 2011

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A estas alturas de la película parece innecesario presentar a alguien como Tom Waits, un genio alocado y emotivo cuya música desprende olor a whisky viejo y tabaco mascado, a corazón roto y fantasmas de amantes que se marcharon para no volver. Sus mejores obras, algunas de ellas a la altura de cualquier disco mítico que el lector/a quiera nombrar, combinaban el dolor y la esperanza con la inevitable huida y su correspondiente encuentro. Aquellos discos, ‘Closing Time’, ‘The Heart of Saturday night’, ‘Small change’ o ‘Rain dogs’, continúan teniendo la misma fuerza que en el día de su publicación, siendo banda sonora perfecta de aquellos momentos oscuros en los que la voz de Waits se convertía en la excusa perfecta para romper el silencio. Una voz que no hacía acto de presencia desde el triple ‘Orphans’ y que regresa cinco años después con ‘Bad as me’, una nueva demostración del talento inabarcable de uno de los compositores e intérpretes más genuinos e influyentes del pasado siglo.

La alocada ‘Chicago’ sirve como punto de partida para un recorrido apasionado y apasionante por todas las facetas de un Waits que sigue con la inspiración intacta, combinando como nadie sus múltiples caretas. A lo largo de sus trece canciones, podemos encontrar al intérprete rabioso (‘Satisfied’), rockero (‘Get lost’), cabreado (‘Hell broke luce’), fanático del blues (‘Raised Right Men’), del jazz (maravillosa ‘Talking at the same time’) y hasta del soul (los vientos de ‘Bad as me’ le delatan). Pero es el Wait de la balada, el lobo dañado y poco domesticado que ahoga sus penas en pianos alcoholizados y guitarras doloridas, el gran triunfador con joyas del tamaño de ‘Face to the highway’, la fronteriza ‘Back in the crowd’, el vals final de ‘New Year’s Eve’ , una ‘Last leaf’ interpretada a dos voces con Keith Richards y, especialmente, la conmovedora ‘Pay me’, desde su primera escucha una de las mejores baladas firmada por su autor. Todas ellas dan como resultado un nuevo trabajo primoroso, tan nuevo que parece viejo.

Tom Waits lo ha vuelto a hacer. Nos ha regalado una nueva oportunidad para imaginarse observando desde la barra de algún bar cuyas luces intermitentes iluminan a duras penas un escenario desgastado donde el hombre de sombrero negro y voz rota entona sus tristezas en blanco y negro, con un cenicero repleto de colillas que nunca llegaron a fumarse a cuatro manos y que se apagaron, como todo lo hace en algún momento, para dejarlo todo en la más absoluta oscuridad. Canta, por citar una de las canciones de su último trabajo, ‘Kiss me’, donde le pide a su amada que le bese “como a un extraño, otra vez”, y la luz, tenue, parece regresar. Termina y, en ese punto donde el nudo de la garganta y el aplauso pelean por ver quién gana la batalla, uno no pueda decir más que “tócala otra vez, Tom”.

Alberto Frutos

 

Tom Waits – ‘Back in the crowd’

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