Noche de conciertos en SalaStereo

Posted on 6 noviembre, 2011

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Una cola de gente esperaba en la puerta de la Sala Stereo de Murcia para disfrutar de una más de las ‘Noches Sonoras’. ¿Frío? Mucho. Y ganas de entrar, más. El cartel era más que suculento: Aaron Sáez, Cosmonauta y Fuel Fandango.

El encargado de iniciar esta noche en la que la música era la protagonista fue Aaron Sáez, miembro del grupo Varry Brava. Sus melodías futuristas de pop electrónico parecían no convencer a un público que no se atrevía a acercarse. Los que estábamos en las primeras filas nos preguntábamos cual sería el motivo de que hubiera una distancia de 5 metros entre el escenario y el público. Pero a Aaron no pareció importarle, disfrutó cada uno de sus canciones, tanto de los discos anteriores ‘Eleganza’ y ‘Fe’, como de su próximo trabajo, El Futuro Era Esto, que dio a conocer. Percusión, guitarra, teclado… este chico puede con todo. El público comenzó a animarse poco a poco, y es que sus divertidas letras son irresistibles. 

 Llegó el turno de Cosmonauta. La banda madrileña ya pasó por la Sala Stereo en el mes de mayo y dio un espectacular concierto, así que teníamos gran interés por ver cómo se desenvolverían de nuevo en Murcia. La banda tocó canciones como ”Desde Las Escaleras” o ”Negro Mate” pero el público no reaccionaba. Menos mal que Miguel Ángel, vocalista del grupo, alertó de lo lejos que estaba la gente, y consiguió que se acercaran unos metros. Aún así, los que admiramos a Cosmonauta desde sus comienzos no podíamos entender qué estaba pasando con el público, por qué no reaccionaban ante canciones tan bien construidas como ”La Isla De Robinson” o ”Instantes Animales”. Una pena que la gente no estuviera tan receptiva como debería. Miguel Ángel abandonó inesperadamente el escenario para dar paso a un interludio en el que las guitarras parecían arder. Al más puro Hendrix, las cuerdas del bajo de David Palacios podrían haber soltado humo si hubiera seguido tocándolas unos minutos más. Un espectáculo, una maravilla sonora de la que pronto fue partícipe Miguel Ángel con su peculiar manera de bailar. Cosmonauta se marchó con ”Confesiones De Un Hombre Bala”, canción con la que el público se animó algo más que antes. Esperemos que no se hayan quedado con una imagen un tanto oscura de Murcia, y que regresen cuanto antes.

Una vez que se marcharon, cuatro ayudantes corrían de un lado al otro del escenario para colocar rosas por doquier. Rosas enredadas en los pies de los micrófonos, rosas en la batería, rosas por el suelo… Una preciosidad. Y en pocos minutos, Carlos (batería) y Alejandro Acosta (guitarra) aparecieron en el escenario con una luz roja que inundaba la sala. El público estaba ansioso, y donde antes había una distancia de 5 metros, pasó a haber 5 filas de personas dispuestas a saltar y cantar. El momento más esperado, Nita entró al escenario con una corona de rosas en su cabeza, un precioso vestido negro y zapatos rojos de lentejuelas. Entró pisando fuerte. Cualquier mujer que se suba a un escenario con dichos tacones, sabe que va a llevarse la medalla de oro. Empezaron a sonar los primeros acordes del disco homónimo Fuel Fandango y el público derrochó todas las fuerzas que había estado ahorrando en los conciertos anteriores.

Las expectativas de esta banda eran altas, muy altas. Y las cumplieron con creces. Sorprendía ver al público murciano tan entregado con una banda de funky-soul-flamenco. Pero es que no había quien pudiera resistirse a Nita. La cordobesa se comió al público con su simpatía natural. La voz de Nita nos dejaba a todos con la boca abierta. Los gritos de ”¡esa cordobesa guapa!” o ”¡grande!” eran constantes -y muy merecidos-. El repertorio estaba medido al milímetro. Más que un concierto era puro espectáculo. ”Monkey”, ”Talking” o ”The Engine” no parecían canciones, sino actos de una obra. La espectacular Nita no paraba de bailar y saltar sobre esos tacones de vértigo. Actuaba como lo deben hacer las musas, porque generaba millones de sentimientos nuevos en un público completamente entregado a su voluntad. El juego de luces que tenían era parte más del atrezzo, y como tal, ayudó a crear la perfección que consiguieron. Un conciertazo en toda regla. La conexión con el público era inmensa, Nita alzaba el micrófono para que los asistentes pudieran corear sus canciones. Primero en el lado derecho, luego en el lado izquierdo. No abandonó a ninguna parte de la sala. Incluso subió a cantar a la pasarela lateral para que los de más atrás formaran parte del show.

Con todos mis respetos a las demás féminas, la Sala Stereo nunca había visto en su escenario a una mujer con tanto arte. Y es que lo lleva en las venas, se le nota. Tiene alma de soul y sangre flamenca. Pasa del inglés al castellano como si nada, y lo hace de maravilla. Con el abanico hace milagros, es una bailaora de los pies a la cabeza. Y tiene una simpatía… tras cada canción agradecía la ola de aplausos y gritos que recibía. Esta mujer enamora a cualquiera.

Volvamos al concierto, que fue todo un huracán rítmico que no se detuvo hasta la última canción. La gente enloquecía con ‘Uh Uh’, ‘Just’ y ‘Hype’, y cuando comenzó a sonar ”Always searching” la sala entera se inundó de la esencia sonora que esconden los cordo-canarios (Nita es corbesa y Alejandro canario). El abanico pasó a ser el alter ego de Nita, parecía tener vida propia. Los giros de muñeca conseguían hacer trucos de magia. Y en un momento, Nita dijo ”Al suelo”. Todo el mundo obedeció, la sala se agachó expectante a lo que sucedería, en un clímax electrificante. Una lluvia de confeti en forma de corazones rojos llenó la sala. Un final perfecto para un concierto ídem, que esperamos, sea posible repetir dentro de no mucho.

Marta Ruiz

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Posted in: Conciertos