Florence + The Machine – Princesa del castillo

Posted on 31 octubre, 2011

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Exceso. Esa es la palabra que resume, con casi exclusividad, ‘Ceremonials’,  el esperadísimo segundo trabajo de Florence + The Machine tras su sobresaliente debut con ‘Lungs’ hace tres años.  Producido por Paul Epworth, responsable de otro de los discos del año, ’21’ de Adele,  esta continuación se convierte, sin resistencia alguna, en el disco más grandilocuente de 2011, llegando a convertir a, por ejemplo, ‘Mylo Xyloto’ de Coldplay, en un juego de niños en lo que a producción, matices y sonoridad se refiere. Relacionada constantemente con artistas como Kate Bush o Sinéad O’Connor, lo cierto es que en Florecen Welch, nombre real tras el artístico, podríamos encontrar mayores similitudes con el imprescindible Rufus Wainwright , con el que comparte querencia por lo operístico y dramático, por la búsqueda constante de la perfección, por la clara convicción de que más es, siempre, más. Y, precisamente, esa es la teoría que casi destruye por completo el majestuoso castillo que se ha construido la ‘princesa’ Florence en ‘Ceremonials’.

Bordeando lo reiterativo y jugando con el riesgo de empalagar y atragantar al oyente medio, la artista británica apuesta por abrumar sin descanso, por la épica incesante que se repite una y otra vez en cada una de las doce canciones que forman el disco. Pocas, muy pocas, podrían salir airosas de un ejercicio semejante como el que propone ‘Ceremonials’, pero aquí se produce el milagro y cuando uno concluye la escucha y supera la resaca de coros superpuestos, baterías, guitarras, arpas, pianos y mucha, quizás demasiada, voz principal (y cuidado que estamos hablando de una de las mejores que han aparecido en el mundo de la música pop en años), tiene la tentación de repetir aventura, de volver a plantarle cara a un trabajo ambicioso y repleto de detalles. Porque ahí está una de las claves de su éxito creativo. Cada uno de los temas se convierte en un laberinto en movimiento, en el que uno puede perderse una y otra vez con posibilidad de encontrar nuevos elementos que en un primer momento, por acumulación, eran imposibles de percibir.  Pero, no nos engañemos, tras la producción, instrumentos y detalles están las verdaderas claves para que un álbum funcione o no, es decir, las canciones, y Florence + The Machine cuenta con un buen puñado que alcanzan la excelencia. La calidad, poder y capacidad para levantar el espíritu hasta el cielo que tienen ‘Shake it out’, cima del disco y una de las canciones, sino ‘La Canción’, de este 2011, ‘What the water gaves me’, ‘Breaking Down’, ‘No light, no light’ y ‘Heartlines’ está fuera del alcance del 90% de artistas que podemos encontrar en el panorama musical de hoy en día. Todas ellas son auténticas y absolutas obras de arte que le hacen creer a uno en que todavía es posible hacer algo diferente en este arte para cautivar y asombrar.

Es complicado asegurar que ‘Ceremonials’ convencerá a todos aquellos que no conectaron con ‘Lugs’ pero lo que parece evidente es que Florence + The Machine ha hecho el disco que ha querido, del modo en el que ha deseado y apostando a todo o nada. Muchos la tildarán de pretenciosa y puede que tengan toda la razón del mundo. Pero todos aquellos que sitúen este disco entre los mejores del año y la apunten como una de las artistas más geniales de los últimos años, tampoco estarán equivocados. Las típicas dudas que siempre crea el exceso.

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Posted in: Discos