Sidonie – Trampolín melódico

Posted on 31 octubre, 2011

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Cuando uno, tras dar muchas vueltas, consigue llegar a un punto exacto del camino aparecen las dudas y, consecuentemente, las dos opciones. Por un lado existe la posibilidad de continuar, de avanzar con todo lo aprendido a cuestas para seguir descubriendo que se esconde más allá del horizonte planteado y, por el otro, se puede echar la vista atrás y regresar con la memoria o, en este caso, la creatividad hacia los momentos que más marcaron el recorrido. Sidonie se encontraba en esta misma situación tras un disco como ‘El incendio’, en el que depuraron hasta el límite de lo denominado vulgarmente como ‘comercial’, todas las señas de identidad de la banda, dícese los juegos vocales y las melodías de pop donde se encontraban Brian Wilson y Syd Barret con el desconcierto, y masivo placer, que esto suponía. Si era su mejor trabajo o no hasta la fecha solamente podrá descifrarlo el tiempo (la sombra del excepcional ‘Costa Azul’ planeará durante toda su carrera) pero, lo que parecía claro, es que la banda barcelonesa había conseguido algo tan apetecible, y complicado, como convencer a público y, casi, crítica superponiendo capas de armonía en castellano inaugurada por el notable ‘Fascinado’. Lo que nadie, o casi nadie, podían esperar es que Sidonie esperara estar en semejante, y envidiada, posición para dar una vuelta de tuerca como la que propone ‘El Fluido García’, un regreso al futuro en toda regla.

Porque las nuevas canciones que traen bajo el brazo Marc, Jess y Axel suponen una mezcla tan inesperada como deliciosa de lo que Sidonie fue en sus inicios, pura psicodelia descontrolada pero algo inocente y lo que habían conseguido ser tras su paso al castellano, pop de orfebrería perfectamente estudiado para hacer salta y reblandecer corazones. Aunque el inicio pueda llevar a confusión con un ejercicio de estilo tan previsible y discutible como ‘El bosque’, a partir de ese momento todas y cada una de las canciones que se van abriendo paso sin dejar tiempo a respirar pueden considerarse, en mayor o menor medida, aciertos. Estribillos tan sencillos de escuchar pero difíciles de componer como los de ‘Carnaval’, ‘Tormenta de verano’ o el homenaje lírico y rabioso a los Beatles que es ‘Alma de goma’, ejemplifican esa capacidad casi insultante que ha conseguido Sidonie para tener un sonido propio y perfectamente identificable. Y, aunque resbalen ligeramente cuando se ponen más rockeros (‘No mires atrás’, ‘La huida’ o el instrumental ‘Negroni’), lo cierto es que pocos ‘peros’ se les puede poner a un trabajo que, además, cuenta con cuatro de las mejores canciones de la trayectoria del trío. La maravilla pop, aunque vaya disfraza de psicodelia, que es ‘A mil años de luz’, la melodía imbatible de ‘Perros’ con uno de esos estribillos que se inyectan en la memoria sin apenas esfuerzo, el soberbio viaje sonoro de ‘ Bajo un cielo azul (De papel celofán)’ o ese futuro himno para cantar a plena voz en los conciertos llamada ‘El Aullido’, se convierten en una nueva cima que alcanzar para una banda en constante movimiento.

Sidonie ha parado en el momento en el que tenían que hacerlo para tomar esa temida decisión de dar un paso adelante o hacia atrás y, al final, ni una cosa ni la otra. Los recuerdos, el origen, no siempre funcionan como rincón donde ocultarse ante el temido ‘continuará’, sino que, como ejemplifica ‘El Fluido García’, también esconden un trampolín desde el que avanzar. Sidonie lo ha descubierto y se han impulsado hacia ese punto donde el pasado y el futuro no son más que el presente. Y, encima, con melodías.

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Posted in: Discos